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martes, 11 de marzo de 2008

Mónica Ayos confesó que se sometió a una cirugía


La actriz Mónica Ayos, quien actualmente interpreta a Betty en la telenovela de Pol-Ka “Por amor a vos” y estelariza la pieza teatral escrita y dirigida por José María Muscari titulada “En la cama”, se realizó una pequeña cirugía para retocar su nariz.

“Tengo un complejo con la nariz que heredé de mi viejo desde muy chica. Así que hace tres meses me la operé... Lo que no quería era modificar mis facciones porque veo tantas chicas con botox que quedan mal...”, aseguró en la revista Look la mujer de Diego Olivera, con el cual tuvo a la pequeña Victoria.

“Tengo la cola de siempre y las lolas me las operé tiempo después que nació mi primer hijo (Federico, que actualmente tiene diecisiete años), ya que después de amantarlo, quedaron deplorables”, continuó detallando la blonda al mismo tiempo que agregó:
“Mido un metro sesenta y seis. No te tengo rollos con mi altura pero hace siete años no salía a la calle si no me ponía tacos, ahora ando en chatitas y ojotas”.

En la pantalla chica Mónica intervino en varias ficciones entre las que se destacan “Sos mi vida”, al lado de Facundo Arana y Natalia Oreiro, “Mujeres Asesinas”, junto a Leticia Brédice y Antonio Birabent, y “Amor en custodia”, con las actuaciones de Soledad Silveyra y Osvaldo Laport.

También participó en las cintas “Tres de corazones”, de Sergio Renán, y “Mi suegra es una zombie”, de Ernesto Aguilar, además de integrar los elencos de las obras Doña Flor y sus dos maridos, Eva y Victoria y En la cama, la pieza teatral que se exhibe en el Multiteatro, complejo ubicado en la Avenida Corrientes 1283 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

jueves, 7 de junio de 2007

Mónica Ayos en Paparazzi

La actriz atravesó el momento más difícil de su vida. Federico, su hijo de 15 años, se golpeó la cabeza mientras jugaba al fútbol, debieron operarlo de urgencia por un coágulo cerebral, y estuvo cinco días internado. Horas de angustia y miedo para la familia.Fue un susto muy grande. Sentí que en un minuto pudo haber cambiado mi vida para siempre. Mi hijo se salvó de milagro”. Estas palabras resumen la angustia y la desesperación que vivió Mónica Ayos la semana pasada. Mientras cumplía con sus obligaciones hogareñas, la actriz se enteró de que Federico, su hijo adolescente de 15 años, había sufrido un grave accidente en el colegio. “Estaba jugando al fútbol con amigos y quiso hacer una `chilena ´, pegándole a la pelota por arriba de la cabeza. Pero se cayó de espalda contra el piso de cemento y se dio un golpe fuertísimo en el parietal izquierdo. Perdió el conocimiento y tuvo una conmoción. Llegué al colegio corriendo y con Diego (Olivera) lo trasladamos a la clínica Suizo Argentina. Cuando recuperó el conocimiento tenía movimientos lentos y le costaba hablar”, recuerda Mónica con la voz entrecortada, en una charla a solas con Paparazzi, pocas horas después del alta del joven, y ya en la tranquilidad de su casa en Palermo.

–¿Por qué quedó internado?
–En principio por prevención, por lo que significó el accidente en el cuerpo de Fede. Le hicieron una tomografía y encontraron un coágulo cerebral que no era preocupante. Los médicos creían que se iba a disolver solo. Pero le empezó a doler mucho la cabeza y le hicieron otros estudios. Descubrieron que el coágulo se había agrandado demasiado. Y el neurocirujano decidió operarlo de urgencia.

–Un momento muy duro…
–Sí… Cuando Fede entró al quirófano me invadieron las imágenes del parto, de su nacimiento. Me di cuenta de que muchas veces me hago problemas por tantas pelotudeces, y que estaba viviendo algo groso. Me hizo pisar tierra de golpe. Ser madre de un adolescente no es nada fácil y hay que saber ponerle los límites a tiempo. Fue una hora y media de una angustia tremenda mientras duró la operación. Le raparon una parte de la cabeza y tiene 25 puntos.

–¿Qué pasó cuando terminó la operación?
–Lo llevaron a terapia intensiva, y así estuvo dos días. Después lo pasaron a sala común, y el viernes último le dieron el alta y lo traje a casa. No me separé ni un minuto de su lado.

–¿Ahora cómo está?
–Mucho mejor. El lunes vuelve al colegio y a sus actividades normales. Ya volvió a pelearme y hacerme la contra (sonríe). Por eso te digo que ya se siente muy bien. Ojo, por este año no puede volver a hacer deportes. Falta que cicatricen los puntos, y que dentro de la cabeza vuelva todo a la normalidad. Fue muy fuerte lo que le pasó.

–¿El accidente cambió tu relación con él?
–Fede es el típico chico inquieto, y esto le va a servir de lección. Siempre quiere ir y venir, salir de noche. Hay un montón de cosas que no le dejo hacer porque sé cómo es él. A veces es muy arriesgado sin medir las consecuencias. Lo primero que hice no fue retarlo, sino entender la situación. Y cuando volvimos a casa lo ayudé a reflexionar. Le dije que tiene que parar la pelota y bajar cinco cambios…